Cambio de Tema

Junio 19, 2006

De la indisciplina y sus males.

Archivado en: Opinión — Nes @ 2:20 pm

Se ha dicho tradicionalmente que la pereza es la madre de todos los males y se remata popularmente con aquello de “madre no hay sino una y por eso hay que respetarla”. Pero la pereza no es más que una variante del verdadero culpable de todos los males, la indisciplina.

La incapacidad de obrar disciplinadamente y conforme a las reglas de juego, hace que se vuelva imposible para quienes de corazón deseen hacerlo, obrar conforme a las reglas el juego limpio, pues estarán en posición de franca desventaja con quienes no lo hacen, pues todos consideran que los indisciplinados obtienen mejores ventajas.

El concepto de disciplina puede llevarse muy lejos. Muchas de las normas, a veces ridículas, que expide los Estados, se deben en buena parte a la indisciplina de su gente. Se cree que con normas y con amenaza de efectividad de las mismas, se puede morigerar el efecto de la indisciplina colectiva que acompaña a buena parte de los países latinoamericanos, pero como dice el dicho popular “para el mamerto no hay ley”, pero es que todos somos mamertos, estamos empecinados en buscarle la trampa a las cosas, en sacar ventaja, en alcanzar el ideal de bienestar del dinero que nos venden los medios de comunicación de la manera más fácil posible, soñamos con utopías que con el menor esfuerzo nos lleven al más alto bienestar. Somos indisciplinados.

Creemos que para alcanzar los objetivos de la vida es necesario aplastar a otros, hacer daño, destruir los proyectos contrarios, acudimos a la violencia, la corrupción y la destrucción para alcanzar esa meta de obtener la que consideramos como mejor situación de bienestar (abundancia de dinero), o simplemente nos dejamos llevar por la vida con la inocencia del que no hace nada, por cuenta de una indisciplina pasiva.

La disciplina, es como dice Steve Plavlina en su blog “Personal Development for Smart People”, como un músculo, entre más se le ejercite  más se podrá confiar en ella.

El mejoramiento sustancial de una sociedad sólo deviene con un ejercicio permanente de disciplina por parte de todos los individuos que la componen. En Latinoamérica el pueblo exige que sus gobernantes sean disciplinados, pero su gente no lo es, por ende tampoco lo serán sus gobernantes.

La falta de desarrollo económico, es falta de disciplina académica, investigativa, técnica y practica una falta de perseverancia y de confianza derivada de la indisciplina colectiva. Dirán algunos, “mejor contratemos unos gringos que estos latinos son muy malos”.

¿Estará en nuestra naturaleza latina nuestra indisciplina? Lo dudo, esta se debe más a factores sociales, pues muchos latinos que han emigrado a países altamente disciplinados, muy pronto están practicando sus valores sociales, aunque otros se dedican a asaltar las casas de una sociedad, literalmente de puertas abiertas, que confía en la disciplina de su gente más que en la represión por la vía de las normas.

La indisciplina al volante causa accidentes, la indisciplina en el amor causa dolor, la indisciplina en los negocios la quiebra, la indisciplina con la salud causa enfermedad.

Para muchos la disciplina es conformismo, automatización de las personas, homogeneización social, y se apartan de ella por cuestiones ideológicas. Sin embargo, disciplina no es obsesión-compulsiva, no se trata de obediencia ciega, se trata de adelantar un proyecto vital sin dañar o menoscabar a otras personas, sin odios y con una intención y acción decidida de mejorar como persona en todos los aspectos, o sea ser por el camino difícil, que a la larga, cuando el músculo de la disciplina sea muy fuerte, no será una carga.

La indisciplina es una bola de nieve que conduce a más indisciplina, dormir en vez de estudiar para el examen, pagarle al funcionario para que no le ponga una sanción causada por su indisciplina, violar el secreto industrial por ser incapaz de desarrollar ideas propias, hacer negocios pagando los menores tributos posibles a través de maniobras tramposas… En fin son tantos los ejemplos, en tantos aspectos de la vida, en la convivencia ciudadana, las relaciones afectivas, el ejercicio de la democracia, los negocios, que no alcanza el espacio para enumerarlos todos.

En conclusión, para construir un mundo mejor, primero se requiere una verdadera disciplina en pos del bien y del orden, pero que ello no nos impida disfrutar de la vida. Pues todo tiene su espacio y su momento, hay momentos y lugares para el trabajo, para el estudio, para el amor y para el ocio, es de disciplinados saberlos distinguir y obrar conforme a esos momentos y lugares.

1 comentario »

  1. Dices:
    “¿Estará en nuestra naturaleza latina nuestra indisciplina? Lo dudo, esta se debe más a factores sociales, pues muchos latinos que han emigrado a países altamente disciplinados, muy pronto están practicando sus valores sociales, aunque otros se dedican a asaltar las casas de una sociedad, literalmente de puertas abiertas, que confía en la disciplina de su gente más que en la represión por la vía de las normas.”

    Tema de candente actualidad el de los asaltos a casas en esta orilla española del charco. Estoy totalmente de acuerdo en que es algo que nada tiene que ver con la naturaleza latina, pero el daño que esa “excepción a la regla” está causando es realmente preocupante. No hay más que leer los comentarios que brotan de una simple noticia en un periódico:

    http://www.20minutos.es/noticia/131964/0/
    asaltos/chales/violencia/

    Comment por Diosa Coronada — Junio 21, 2006 @ 5:10 am | Responder


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