
Hace apenas unos minutos se confirmó la muerte de Michael Jackson de un infarto a la edad de 50 años, una muerte realmente inesperada y sorpresiva, y aunque en sus trabajos en los últimos años ninguno resulta realmente inspirador en lo absoluto, si puedo decir que mi gusto por la música comenzó el día que sostuve el álbum Thriller en mis manos y pude abrirlo ver su fotografía y retirar de él el magnífico vinilo en su interior y el resto es historia, la historia de los que vivimos en ese momento.
Es una pena que su vida se haya tornado tan extraña, que no haya podido superar sus traumas de la infancia, que haya ido cuesta abajo desde hace tantos años, y se haya terminado convirtiendo en esa caricatura de sí mismo, que vimos en los últimos tiempos.
Esperemos que sus hijos y familia encuentren consuelo, y que la batalla legal que seguirá no traiga todavía más dolor y sufrimiento a sus seres queridos.
Para recordarlo en el que probablemente haya sido su mejor momento en todos los sentidos…











Las casualidades también existen, diría el Juez Makantasis personaje de la fabulosa película argentina 




